lunes, septiembre 19, 2005

Concéntricos


Caduca mi experiencia
en trípticos de ardor
y el espanto
se enjuga
con el alma voráz
de una daga espiralada.

No cantes turbios versos,
aquieta mi agonía espúrea
y suéltala en vívidos mantos
que las jirafas en llamas
supieron corporizar
en gasas espinosas.

A tiempo,
diez meñiscos se perfilan en cadena
hacia la mandálica columna de mi península,
deteriorando el sentido cáustico
del ser sin freno.