Por el camino de lo oscuro

Oro de brillo,
pétalo de metal
cristalizado en veredas de lava
y de crestas inhóspitas.
Acuño mi sien
y no despierto
de aquel sueño terruño
que me dejó mudo de saliva.
Tiro al vacio
una paloma descerebrada de odio
y mido el musgo
de tu pálpito oscuro
y sin sabor.
Si se separan,
no verán la frescura
de la isla mágica
de mis manos
que se erectan
hasta llegar a tus ojos.
El amanecer rústico de mis días
se aclara en soles siameses
y famélicos de risas.
Y adorando tu espalda eterna de olvido,
siento como tu vientre
se hamaca en mis pupilas vacías.
Un cristo negro
se ensordece de millas,
agotando los pequeños azabaches
encrespados y sin filo.





0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home