Voraz entelequia del azur

Vaciaron tu mirada.
Te escogieron, y así
sufriste el trágico peregrinar
de días de olvido.
De rodillas,
comiste la tierra
y el polvo del dolor sepulcral,
y teñiste de rojo
tu propia sangre,
para redimir
el paso camaleónico
de tus voraces pensamientos.
Un águila
arranca tus dedos azules de rencor,
y devora los tentáculos de tu mente
de pulpo cavernario.
El sonido chirriante de la sangre
salpica la historia de mi vida,
inunda mi cúpula,
cierra las puertas de mi centro.
Me aniquila.
Me aprieta.
Me ahoga.
Me pulveriza.
Me arena.





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